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Antiguo Egipto, más allá de nuestra era y de todo lo conocido. Entre los misterios de su sobrecogedora cultura, nacieron las más antiguas tradiciones, algunas de ellas lo suficientemente fuertes como para perpetuarse a lo largo de los siglos. Imagina por un momento que caminas por calles egipcias y contemplas como un joven entrega un anillo de cuero a su novia como señal de la seriedad de su relación. Si has sido capaz de reconstruir mentalmente esta escena, habrás presenciado el nacimiento de una tradición.

Siglos después, el poder del Imperio Romano rescató este símbolo para convertirlo en sinónimo de amor y compromiso eterno. La Edad Media y sus leyendas terminaron de pulir el sentido del anillo de compromiso dotándolo del concepto de la fidelidad y la belleza, iniciando la costumbre de utilizar oro para su creación. Finalmente, el legado de toda una historia adquirió su versión más actualizada en la Austria del Siglo XVI con Maximiliano de Habsburgo y la consagración del anillo de diamantes como obsequio de pedida.

Un Pasado Constantemente Actualizado

Hoy en día, la magia del anillo de compromiso sigue viva, pero la evolución del arte de la joyería ha conseguido adaptar este emblema a las tendencias actuales. Si estás pensando en dar el gran paso, encontrar el anillo adecuado es tu meta. La multitud de variedades y estilos es enorme. La sortija de pedida por excelencia, el solitario clásico y su piedra central, han generado distintas versiones como los anillos de tres piedras (cuyas gemas centrales representan el pasado, el presente y el futuro del amor), los solitarios de piedras laterales, las alianzas de diamantes (que carecen de pieza principal) o los anillos basados en modelos de otras épocas. Aunque la piedra tradicional de la joya de pedida es el diamante montado en oro, hoy en día las combinaciones están adaptadas a todos los presupuestos y preferencias: titanio, platino, oro blanco, gemas semipreciosas, etc.

Pura Simbología

Anillo moderno Todos los detalles de esta pequeña joya están rodeados de significados. La tradición de colocarlo en el dedo anular corresponde a la creencia de que justo de ahí parte una vena directamente hacia el corazón. Las leyendas orientales explican que ese es el dedo que representa a nuestra pareja. La gema utilizada, el diamante, ha sido siempre identificada como un elemento mágico en las antiguas civilizaciones. Siendo, además, el mineral más duro de la naturaleza, se convierte en idóneo para representar metafóricamente el amor verdadero.

Estando rodeado de tal simbolismo, es imposible dudar del fuerte significado que tiene para nosotros. El anillo representa el mayor gesto de amor hacia la persona escogida, un paso hacia nuestra madurez y futuro, una tradición que no caduca y cuya magia sigue viva.